¡Buenos días pequeños!
Hoy vamos a hablar sobre la solidaridad, un valor que abunda en las fechas en las que estemos.
Aunque muchos de vosotros recibiréis muchos regalos esta Navidad, debéis saber que no todos los niños tienen esa suerte. Por desgracia, hay muchas personas que sufren la pobreza y no pueden contar con un simple regalo en estas fiestas.
Por ello, hoy vamos a llevar los juguetes viejos que ya no uséis, a un sitio donde puedan ser enviados a los niños más desfavorecidos.
Hoy en día, el mundo sería mucho peor si no fuese por las personas que se ayudan unas a otras y que, por supuesto, comparten.
¡Así que ya sabéis, niños! Siempre que no uséis ropa, juguetes, o cualquier otra cosa; podéis donarlo para los niños más necesitados. Seguro que si sois tan buenos... ¡Papá Noel y los Reyes Magos os traerán muchos más regalos!
Finalizaremos la clase con este cuento. ¡Escuchad atentos! :)
CUENTO DE CRISIS
Hacía días que nuestros tres Reyes Magos Orientales estaban un poco nerviosos, impacientes, e ilusionados.
El evento era muy importante, tenían que repartir muchos regalos a todos los niños del mundo mundial. Constantemente recibían miles de peticiones en forma de epístolas, mensajes por internet, u otro tipo de notificaciones (nuestros queridos Majos Reales estaban en lo que se dice en "onda súper moderna", y al corriente de la comunicación.
Sorprendidos leían sus pajes “Eder y Unai” el mogollón abrumador diario de peticiones letrísticas (cartas), y luego ellos mismos se lo comunicaban a los tres Majetes Reales Orientalísticos. Así, nuestros Reyes después mismamente mismos repasaban dichas solicitudes, y todos los anhelos de los peques.
Observaron que últimamente los niños del mundo estaban muy comedidos, conscientes por la crisis mundial que estamos pasando, estaban sopesando mucho sus peticiones, para no pasarse tres pueblos o de frenada. Pero a pesar de esto, nuestros ya mencionados personajes, no daban abasto con tanta lectura cartil (carta), o mensajes insólitos de toda índole.
Aquella mañana mientras desayunaban en la casa del Rey Baltasar… Melchor y Gaspar vieron que éste estaba más callado que de costumbre, algo triste, de capa caída, estaba muy rarito. ¡¡Por mis barbas… !! - soltó Melchor.- ¿Se puede saber qué te pasa amigo Baltasar? Tú que eres el más rumboso, bullanguero, y guasón de nosotros tres… “Papito bombón” (por su color negro azabache) cuéntanos, nos tienes intrigados, tennos al loro, estamos sobre ascuas, o al borde del infarto. ¡¡Ea!! Dale a la sin hueso (=lengua) y expláyate de tus pesares amigo, llevamos muchos años juntos y queremos estar al dato de tus desazones.
Eso, eso, decía de igual modo el pelirrojo Gaspar, mientras jugaba con uno de sus rizos pelísticos. ¿Se puede saber… qué mosca te ha picado querido socio? No te co-nos-co soltó con acento extranjero. Mientras se jalaba un croasancito untado de chocolate y mermelada de naranja, a la par que los ojos le hacían chiribitas por su lechucero (goloso) antojo.
Baltasar elegantemente enfundado en su espléndido traje real con turbante carmesí, se removió nervioso sobre su cojín de cuero, sacando de uno de sus bolsillos una carta algo chuchurría, pachucha, o más arrugada que una pasa. Estaba así de tanto como la había sobado y releerla. Escuchar dijo serio con un hito de voz, trémulo por la emoción, empezó su lectura a trompicones.
¡¡Queridos Reyes Magos!!
Soy una nena de 7 años, me llamo Garazi, por favor mi deseo para este año es… no quiero juguetes mi querido Rey Baltasar.
Mi hermano mayor Ugaiz dice que nuestros padres tienen muchos problemas económicos, lo estamos pasando muy mal, por la noche no cenamos, no tenemos ni un mendrugo de pan que llevarnos a la boca. Mi segundo hermano; Aita nos cuenta que de noche oye llorar a mi padre y a ratos a mi mamá. ¿Sabes…? Se me rompe el corazón. Mi papá lleva tres años en el paro, pero aún no encontró ningún trabajo. Y para colmo a mi mamá esta semana le comunicó el Banco, que pronto tendremos que abandonar nuestra casa por no poder pagar la hipoteca, no sé donde tendremos que ir a vivir o cobijarnos. ¡¡Ayúdanos por favor… tú eres mago, todo lo puedes!! Eres un Rey Baltasar, de amor, bondad, muy querido por muchos niños, por supuesto sin desmerecer nada a Melchor o Gaspar, que son otros dos ángeles maravillosos.
Al terminar la carta Baltasar, ya no pudo reprimir sus sollozos al igual que sus dos colegas Melchor y Gaspar. Lloraban a moco tendío, hipando, y con pucheros como los niños pequeños. Tan cuantiosas fueron sus lágrimas, que éstas se esparcieron por el universo, convirtiéndose en preciosas estrellas que podemos ver todas las noches. Y de todas estas estrellas una fue la que les guió hasta la ciudad de Belén, donde nació el niño Dios, que todos los años veneramos los cristianos.
A estos avatares, prestos acudieron sus pajes “Eder y Unai” para ver qué sucedía, y a poco tuvieron que salir también a nado de aquella casa. Por eso en el desierto también por chocante que parezca, a veces se encuentran oasis, lugares insólitos con jardines repletos de palmeras datileras y agua. Ocurriendo de este mismo modo otro sorprendente milagro, de todos estos llantos del alma de sus Majestades Reales.
Cuando por fin se serenaron los tres Reyísticos Orientales, con sus pajes prepararon un plan urgente para aquellos infantes.
Y llegó la gran noche… noche de ilusión, noche de Reyes Magos, la más maravillosa, única, de todos los niños del mundo, y porque no decirlo de grandes también con alma de niños.
Por aquella casa como os podéis imaginar mis queridos pezqueños, pasaron sin hacer ningún ruido sus Majestades, y eso que sus camellos eran muy grandes. Pero los tres hermanos haciendo un esfuerzo de su cuscurro de pan para cenar, dejaron tres trocitos para los camellos con un gran cubo de agua, no olvidándose por supuesto de los Magos, dejando también un dibujo con un gran corazón pintado por ellos que decía… ¡¡Divinísimas Realezas… os queremos mucho!! Así pues aquella noche los Reyes colocaron en los zapatos de los hermanos, tres hermosas ofrendas repletas con todo su amor.
Apenas una luz tímida entró por la ventana, los habitantes de aquella casa fueron despertando ilusionados, para ver que contenían sus calzados. ¡¡Sorpresa… sorpresa… sorpresa!! ¡¡Alegría… alegría… alegría!! ¡¡Qué pasada…!! ¡¡Risas… lloros… suspiros… carreras!!
Melchor el más longevo, regaló una tablet a Ugaiz, con una nota que decía… el 7 de Enero tendrás una llamada importante para tu mamá, no te descuides, estate atento.
Gaspar a su vez obsequió al pequeño Aita un sobre color verde esperanza, contenía un regalo sorpresivo de los tres.
Baltasar adjudicó a nuestra nena Garazi una arquilla de madera de sándalo preciosamente labrada, con otra nota color rosa en su interior.
Así pues primero sonó el teléfono, al descolgarle una voz habló (era Melchor) comunicando a la mamá de los niños. Mi buena Amatxu, alguien anónimo os ha quitado la hipoteca de la casa, ya no tenéis que marcharos nunca de ella, es vuestra para siempre.
El segundo regalo contenía un sobre sorpresa color verde, dentro aparecieron tres décimos de lotería, fueron premiados con el gordo del Niño (esta idea fue de Gaspar y en colaboración de los otros Reyes). Pero esta familia solo se quedó con un décimo premiado nada más, repartiendo generosamente los otros dos billetes entre personas muy necesitadas o en parecidas circunstancias a ellos.
El tercer y último obsequio fue… dentro de la arquilla de sándalo obsequio para Garazi, había una nota rosa con una dirección subrayada en rojo. Simplemente decía… señor papá Arkaiz, le hemos contratado fijo para trabajar en mi fábrica. Preséntese el lunes 7 de Enero a primera hora le esperamos urgentemente, firmado por un empresario anónimo (era la sorpresa regalo de Baltasar). ¡¡Por fin papá Arkaiz, había conseguido un trabajo!!
Y con todo esto amiguitos, termina mi cuento viento en popa. Por tanto soñar… no cuesta nada. Si algo deseáis con mucho anhelo no renunciéis nunca, ya que todos los deseos buenos pueden hacerse realidad.
¡¡Hasta la vista preciosos de 3 a 100 años!!
¡¡Felices Fiestas y un mejor año 2013!!
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Para finalizar la clase de hoy, vamos a escribir la carta a sus majestades; los Reyes Magos.
No olvidéis pensar como Garazi en el cuento, y tened en cuenta que estamos en una mala situación para los papás y los Reyes, ¡así que no abuséis de su solidaridad!


me parece muy buena iniciativa la de concienciar a los niños para que tengan en cuenta que no todos están en su situación privilegiada de tener todo lo que desean.
ResponderEliminarMe gusta mucho el cuento que has introducido y me parece muy interesante.
ResponderEliminarHola Celia
ResponderEliminarCreo que ha sido buena idea que intruduzcas un cuento en el desarrollo de las clase puesto que a los niños es una de las cosas que mas le gustan. Enhorabuan